‘SEEDIQ BALE’, una rodilla al suelo y una mano sobre el machete

Esta superproducción taiwanesa esta dividida en dos extensas entregas de más dos horas de duración cada una. Con gran colorido y gran atractivo histórico ‘Seediq Bale’ o ‘Los Guerreros del Arco Iris’ más allá de su reconocido valor conmemorativo presenta una historia de valor y coraje donde los principios y creencias de los aboríguenes de la isla doblegaron al poder militar japonés. Un film de personajes, una película donde la tradición y las costumbres se enfrentan al modernismo de la sociedad civilizada. Buenos ingredientes que se traducen en una agradable receta cinematográfica.

La primera entrega o capítulo de ‘Seediq Bale’ transcurre de manera fulminante donde sucesivos acontecimientos se desarrollan con celeridad sin que esto suponga un problema de comprensión o un error de conducción por parte del director. En una breve escena inicial queda patente el nombre y figura del protagonista de esta historia, Mona Rudao, futuro líder de una de las tribus que conviven enfrentadas por tradición, honor y terrenos de caza. Esta corta presentación donde el estilo de vida cotidiana y caracterización de los aborígenes queda acertadamente presentada queda atrás en el momento en el que los japoneses tocan tierra. Sin mayor explicación y como si uno más de los aborígenes fuéramos nos topamos con un poderoso enemigo invasor que si bien contaba con la ventaja armamentística tenía el campo de batalla como factor en contra. Así de este modo y ante un defensa acérrima de los aborígenes con mucho sudor y sangre consiguieron los japoneses someter al pueblo de los seeqid bale. Entramos entonces en una segunda parte de la historia donde los japoneses instalados como colonia en la isla respeta, bajo vigilancia y control colonial, la continuidad de las tribus en la isla. Los aborígenes pasan a ser trabajadores de los japoneses, algunos nuevos nacidos se convierten al estilo de vida civilizado de los japoneses hasta el punto de casarse con mujeres japonesas . Es en esta etapa intermedia donde los conflictos, llamémosles personales y existenciales surgen, sobre la pantalla se suceden diferentes conflictos sobre la supervivencia bajo el control invasor o el levantamiento y una muerte honrosa; conflicto entre los jóvenes de la tribu que lejos de vivir la cultura aborigen como en antaño viven en una nueva sociedad civilizada.

Esta parte central de la película es donde se desarrollan los mayores enfrentamientos personales, donde cada personaje tiene que decidir que camino debe tomar. Es con la mayor diferencia donde encontramos el mayor interés dramático del film, el momento más importante donde los sentimientos deben de atravesar la pantalla para hacer partícipes a los espectadores. En cierta medida el objetivo está logrado pero, desde mi punto de vista, el director prefiere no excederse ni tratar de remarcar los momentos dejando este clímax emocional en un hecho visible pero no compartido del todo. Podríamos decir que el director no peca por exceso guardándose así las espaldas.

Este clímax emocional desemboca en el levantamiento, segunda parte de la película, de los aborígenes contra los japoneses que sorprendidos por la violencia de los actos deciden luchar subestimando en un principio el poder de las creencias y la ventaja de conocer el terreno. Es aquí donde la división se sucede y las decisiones de los diferentes personajes toman cuerpo en caminos sin retornos. Asistimos así pues a momentos duros y dramáticos, momentos de combate, pequeños discursos y a la mística de los seediq bale.

Sin lugar a dudas hay que hacer especial referencia al personaje de Mona Rudao, verdadero motor de la película. Personaje que marca el ritmo y pone la guinda a cada momento especial de la película. Un personaje de fuertes creencias, inteligente donde su liderazgo es patente y envolvente. Gran valor histórico del film que sin más intenciones y sin arriesgarse el director ha sabido conjuntar una película compleja llena de sentimientos y acción donde una de las grandes virtudes ha sido el hacer que una superproducción de casi cinco horas de duración no parezcan interminables. Por lo tanto decir de ‘Seediq Bale’ que sin encontrarnos nada sobresaliente cinematográficamente que la pueda elevar, sus aciertos la hacen una notablepelícula altamente recomendable para una buena tarde de cine.

Acerca de kitanotakeshi

Vivo en Valencia y soy un gran aficionado al cine asiático.
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